No conocía la historia de Victoria’s Secret. La he descubierto hoy, pues la mencionaban en la película de Facebook. Es un gran ejemplo de cómo alguien detecta una necesidad no cubierta e intenta satisfacerla. Resulta que un tipo llamado Roy Raymond quería comprarle lencería a su mujer, pero le resultaba embarazoso adquirirla en una tienda donde la mayoría de la clientela era femenina. Entonces reunió dinero y montó una tienda de lencería que ofreciera un entorno cómodo para que clientes masculinos se atrevieran a entrar y comprar lencería. Invirtió 80.000 dólares. A los 5 años vendió la empresa por 4 millones de dólares.
Una gran idea, una gran inversión y una gran rentabilidad. Desgraciadamente, luego montó otro negocio y entró en bancarrota, mientras que Victoria’s Secret siguió creciendo y pasó a valer 500 millones de dólares. Tal vez ese fue el motivo que hizo que Roy se suicidara en 1993, saltando del Golden Gate Bridge.
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