Otra forma de financiación: Concursos de TV

Tengo un amigo químico, José, cuya mayor pasión es la música. Hace ya más de 10 años no sabía tocar mucho la guitarra, pero soñaba con aprender y formar un grupo musical. Buscó un profesor, practicó mucho y aprendió más y más. Tuvo una primera experiencia emprendedora montando un grupete con unos amigos, pero por dinero, por falta de recursos y por diferentes ambiciones entre los miembros, no tuvieron mucho éxito y rompieron el grupo.

Pero él seguía empeñado con su sueño. Y buscó otra gente con las mismas ambiciones con la que montar un nuevo grupo: Sujeto-K

Empezaron poco a poco, y se fueron haciendo un hueco en su mundillo. Una de las claves de su éxito era la calidad. Todos los miembros son muy buenos en lo suyo. Pero por bueno que seas en la música, no es suficiente. Hace falta mucha dedicación, mucho dinero para subsistir mientras no llega el éxito … y también un poco de “suerte” (en cuanto a que alguien se fije en ti). Ellos innovaron bastante: cambiaron la vestimenta negra de los grupos Heavy por una colorida (el parchís del Heavy-Metal). Eso les ha dado un enfoque distinto, divertido. Seguramente otro de los factores de su éxito.

Pero lo más sorprendente de todo, es lo que han hecho últimamente. Imagino que necesitaban financiación para poder producir el siguiente disco con mejores recursos. La solución que han tomado ha sido presentarse a un concurso televisivo: “Dame una pista“. Parece que les está yendo genial. Hay muchos vídeos en Youtube. No sólo porque ya han ganado más de 25.000€, sino porque además se están haciendo muy conocidos en los medios. Menudo chollo … la cadena Cuatro les paga por hacerles una pedazo campaña de publicidad. Suerte, y a ver si conseguís más éxitos!

El sueldo de los emprendedores

En muchos de los proyectos que he visto, grupos de 4 alumnos que quieren montar una empresa piensan que con 10 mil ó 20 mil euros tienen suficiente para montar la empresa, porque ellos trabajarán sin cobrar durante 2 años a jornada intensiva. Si el emprendedor tiene alguna fuente ingresos, es rico o es tonto, entonces esto podría hacerse.
Voy a hacer un descubrimiento: el emprendedor es una persona y necesita dinero para vivir.
A la hora de calcular cuánto dinero se necesita para montar una empresa, es imprescindible incluir los sueldos de los emprendedores, como si fueran unos trabajadores más de la empresa. Cuando ya se sepa cuánto dinero hace falta para montar la empresa, ya se buscará ese dinero donde sea. Pero el emprendedor tiene que tener como máxima preocupación la marcha de la empresa, y no perder tiempo deciciendo si sobrevive a base de sopitas de pollo o de pescado. Si el emprendedor no está preocupado por su economía personal, entonces tendrá más tiempo para preocuparse por la empresa.

¿Y qué sueldo debe ponerse un emprendedor? Pues básicamente el mismo sueldo que cobraría un empleado contratado para desempeñar la misma función. Si presentamos nuestro proyecto emprendedor a un inversor (y hablo de un inversor de los de verdad), éste querrá que tengamos un sueldo coherente con el mercado. Si le decimos al inversor que vamos a cobrar la mitad de lo que dice el mercado, podrá pensar que estamos locos, que no llegaremos a fin de mes y no podremos atender la empresa o que a la primera que nos hagan una oferta de trabajo en otra empresa, nos largaremos y le dejaremos colgado. Si le decimos al inversor que vamos a cobrar mucho más de lo que marca el mercado porque somos los emprendedores y aportamos valor adicional, pensará que sólo queremos enriquecernos en el corto plazo y que queremos su dinero.

Por tanto, el sueldo lo tiene que marcar el mercado.

Mendigos online

Parece que Internet es una buena herramienta para que muchas personas se animen a realizar pequeñas actividades emprendedoras con el fin de obtener algunos ingresos adicionales. La metodología es sencilla:

1) Realizar una pequeña página web, ofreciendo algún tipo de servicio a los potenciales usuarios.

2) Cruzar los dedos para conseguir visitas (o mejor aún, tratar de promocionar la web)

3) Cruzar los dedos (y ahora sí) para que los visitantes se decidan a hacer click en algún banner.

Es una forma moderna de pedir limosna, aunque en lugar de dinero, se le pide al visitante un poco de su tiempo y un poco de compasión para que haga click en algún banner.

Hemos encontrado esta web: http://www.mendigoweb.com

En ella, el autor refleja esta situación, donde con una web sencilla realiza una protesta social contra la situación de los autónomos en España y mendiga suplicando al visitante que pinche en algún banner. Es el mendigo del siglo XXI!!!

Descuidos que cuestan caros

Creo que muchos (o todos) los emprendedores tenemos algo en común: cuando empezamos una nueva empresa estamos super motivados, no dormimos, etc., pero cuando la cosa ya se asienta al cabo de unos años y se va convirtiendo en monotonía, vamos perdiendo la motivación inicial y acabamos centrándonos en otros proyectos nuevos que nos vuelven a motivar.

Cuando la desmotivación amenaza y ya estamos pensando más en cerrar un negocio que en hacerlo crecer, es fácil que se cometan descuidos, que luego pagaremos caros. Empezamos a ser más “dejados” y dejamos pasar tiempo antes de solucionar algunos asuntos importantes.

No estar encima de los asesores, no presentar impuestos dentro del plazo correspondiente, no buscar abogados a tiempo, no preocuparse por las notificaciones del ministerio, no asesorarse bien… en definitiva, pensar que el tiempo va a poner las cosas en su sitio automáticamente.

Debemos pensar que estamos comprometidos con la empresa que creamos hasta que hayamos salido de ésta o la hayamos cerrado completamente, o descuidos como los de arriba pueden pasar factura: pago de intereses adicionales, sanciones administrativas, perder la oportunidad de defenderse en juicio por no haber sido correctamente notificado de su celebración, etc.

Cada día creo más en los empresarios cabrones

Cuando empecé a emprender soñaba con un modelo google, en el que cuidaría y mimaría a mis empleados como el que más. Que estarían valorados, les daría todos los privilegios que estuvieran a mi alcance y les pagaría altos sueldos, superiores a la media del mercado, cuando las cosas fueran bien. En aquellos momentos en los que estábamos en lo alto de la ola, todo era genial. Veías las sonrisas de los empleados y uno se llenaba de orgullo cuando entre ellos comentaban que eran la envidia de sus amigos. Y pensaba que ellos entonces tenían un gran concepto de sus jefes y algún día lo agradecerían.

Pero nada más lejos de la realidad. Luego vienen las crisis económicas. El sector en el que se enfocaba el negocio se fue a pique. Quebraron casi todas las empresas del sector y la nuestra iba en el mismo rumbo. Y cuando llega el momento duro de tener que cerrar, piensas que la gente entenderá la situación, te agradecerá los años dedicados a ellos y haberte endeudado hasta las trancas para mantener sus puestos de trabajo durante años … y es ahí cuando te das cuenta de que has perdido el tiempo en ellos.

Pese a que hayas hecho todo lo posible porque no perdieran sus puestos de trabajo, siempre se te echarán encima y te intentarán sacar hasta los ojos, cual aves carroñeras. No admitirán que su despido es justificado, te llevarán a juicio para que el despido sea improcedente y encima les tendrás que pagar el abogado.

No sé … cada vez entiendo más el porqué los empresarios cabrones son los que más éxito logran en España. Y es que si tratas de ser buena persona, entre los empleados y el gobierno (que parece que se empeña en darles la razón, para que las empresas vayan peor y no puedan crear nuevos puestos de trabajo), te comen vivo y no te dejan hacer crecer la empresa.

O tal vez es que tuvimos mala suerte y topamos con 3 desalmados, que siendo conscientes de que nunca triunfarían en la vida, intentan sacar todo lo posible por donde puedan … por aquello de “pan para hoy, hambre para mañana”.

No te fies ni de tu asesor!

Es fundamental saber delegar para poder emprender con éxito, pues son tantas tareas las necesarias para crear una empresa que, si intentamos abarcarlo todo, dejaremos muchas tareas a medias.

La primera que siempre se tiende a delegar es la de buscarse una empresa gestoría para que lleve las nóminas y la contabilidad. Se le pasan las facturas, y nos devuelve toda la contabilidad hecha. Nos creemos que como se dedican a ello, siempre lo van a hacer bien. Y como, en general, no son temas que los emprendedores suelan controlar mucho, se fian plenamente en que el gestor lo está haciendo bien. Pero cuidado, conviene estar un poco encima y de vez en cuando revisar un poco las tareas que está haciendo la gestoría, porque os podéis encontrar con auténticas barbaridades.

Hemos tenido recientemente problemas con nuestro gestor (o mejor dicho,  nuestro antiguo gestor). Al ver esta mañana el libro de registro de facturas recibidas del año anterior, nos hemos dado cuenta de que había algunas facturas declaradas dos veces … menudo desastre de gestor!

Así que ojito. Hay que delegar, sí … y mucho. Pero una de las labores del emprendedor debe ser la de monitorizar, para comprobar que estamos delegando bien.

No seas emprendedor, que está mal visto

Como decía mi amigo Fernando esta mañana, “vivimos en un país de pandereta”, mientras comentábamos el artículo de Marc Vidal “La caza y captura del emprendedor español”. Y es que realmente está mal visto en España ser un emprendedor. Bueno, salvo que seas un emprendedor que has triunfado (bien sea porque tu empresa ha tenido mucho éxito o porque te has ligado a una top model), que entonces molas. Pero todos aquellos empresarios emprendodores que están en sus primeras etapas o que han fracasado en alguno de sus primeros intentos se les echa a un escalón inferior de la sociedad.

Si al pedir un crédito tacha la casilla de “autónomo”, entonces saltan todas las alarmas en el departamento de riesgos. Tanto es así que el año pasado me denegaron la tarjeta de compras de Leroy Merlin por ser autónomo, después de haberme gastado allí más de 3000 euros … y era una tarjeta de DÉBITO!!!

El tema es el de siempre. Todo el mundo siempre se queja de los aumentos de paro. Pero parece que nadie ahí arriba se da cuenta de que para fomentar el empleo, deben existir las empresas. Y si muchas empresas se están yendo a pique, esto no beneficia al paro. Muchas empresas que están cerrando es por falta de financiación, y el gobierno no está colaborando mucho en estas materias, sino más bien todo lo contrario, siguen exprimiendo con los pagos de impuestos e intereses.

Pero nada… que sigan gastando el dinero en intentar crear nuevos puestos de trabajo públicos… pues, al fin y al cabo, vivimos en un país de funcionarios. Y así, en lugar de generar riqueza futura, nos iremos endeudando más. Así que ya sabes … si quieres molar de verdad, hazte funcionario, que serás la envidia de la mayoría de españoles.

Equivocarse es la madre del éxito

“Equivocarse forma parte del proceso de todo emprendedor”. Con esta frase comienza la entrevista, en la revista emprendedores, a Kenneth P. Morse, formador y fundador del centro de emprendedores del MIT.

Me ha parecido una entrevista muy interesante. Kenneth compara un poco la actitud de un emprendedor español con un emprendedor americano. Y de emprender, parece que los americanos han demostrado bastante. Parece que el emprendedor español y su entorno, ven un fracaso empresarial como un motivo para no volver a emprender, mientras que el americano entenderá ese fracaso como una fuente de aprendizaje para no cometer los mismos errores en su próxima aventura emprendedora.

Coincido con él en que uno de los principales errores cometidos ha sido el de esperar demasiado para despedir a un empleado que no cumple, pues destruye el ambiente positivo de la empresa.

También resalta que la clave del éxito está más en el equipo emprendedor que en la propia idea. Una idea puede ser muy buena en el presente, pero en un año cambia el mercado radicalmente y la idea ya no sirve. Pero si el equipo es bueno, podrá cambiar con éxito el rumbo y lanzar nuevas ideas.

Técnicas de Reducción de costes: I

Hace poco que descubrí el verdadero potencial de las Google Apps. Las conocía desde hacía tiempo, pero lo cierto es que nunca me había animado a utilizarlas en mi vida cotidiana, supongo que por pereza.

Pero hace un par de meses, desde que empecé a utilizar un móvil con sistema operativo Android, me empecé a interesar más por las aplicaciones de Google. El primer pasito fue mi lista de contactos, que ahora por fin la tengo bien sincronizada y casi que sin haberlo pretendido. Cuando añado un teléfono a la agenda de mi teléfono, automáticamente lo tengo disponible desde cualquier ordenador.

El paso siguiente fue el uso de Google Calendar como herramienta de planificación. Siempre he sido muy despistado, pero ahora voy aprendiendo a organizarme. Cuando quedo con alguien, añado la cita en el calendario de mi teléfono y ya me aparece en mi iGoogle al instante.

Y ahora estoy empezando a utilizar Google Docs, el cual me ha sorprendido gratamente. Lo cierto es que para la mayoría de documentos que escribimos a diario en el trabajo, no necesitamos un editor de textos tan potente como Word, y podríamos utilizar Google Docs como alternativa gratuita, y con la ventaja de tener el documento disponible, online, desde cualquier PC.

Desde iGoogle te puedes añadir muchos Widgets, de forma que te aparezca cierta información útil siempre en tu ventana del navegador, como por ejemplo, la lista de tareas pendientes “Tareas Labs”.

Indagando un poco, también descubrí una herramienta para control de proyectos gratuita y bastante aceptable: Manymoon.

En fin, que a veces la gente intenta adquirir (o copiar ilegalmente) software de pago al cual no le va a sacar mucho provecho, mientras que existen soluciones gratuitas que nos permitirán reducir muchos costes.

Cuando retirarse con clase

Muchos dicen que si tienes socios en una empresa, hace que al final surja una relación comparable a un matrimonio… puede ser algo maravilloso o acabar siendo un desastre. Y no les falta razón, al final pasas más tiempo con tus socios que con tu pareja.

En ambas situaciones se corre el riesgo de que un día se rompa la relación y puede ser a buenas o a malas. Pero la diferencia es que de los socios no te enamoras, por lo que en las rupturas el interés primordial es la pasta que se pueda obtener.

Sería bonito ver una sociedad que, al separarse los socios, cada uno de ellos no tratase de obtener más de lo que se merece. Ya no sólo hablo del dinero correspondiente a su porcentaje de acciones, sino que valorara si el valor que ha aportado a la sociedad para que valga lo que valga, realmente corresponde al porcentaje de acciones que tiene.

Si algún día mis socios de alguna sociedad me dicen que no quieren seguir el camino conmigo y no soy capaz de argumentar con hechos que mi aportación a la sociedad tiene el valor correspondiente a mi porcentaje, tendré la dignidad de aceptar la parte que me corresponde y salir con la cabeza bien alta.

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